
Tanto la gastronomía como el alojamiento son dos aspectos de vital importancia que deben ser considerados al momento de planificar un viaje. En Ávila hay una gran oferta de hoteles baratos, entre otro tipo de alojamientos de bajo coste, así como también establecimientos más lujosos (todo depende del presupuesto del viajante). Lo mismo sucede con los restaurantes, encontramos una gran variedad para todos los gustos y expectativas.
La privilegiada situación geográfica de esta región han impulsado la disposición de un gran catálogo de productos de la huerta y del campo que son empleados cuidadosamente para la elaboración de las recetas más tradicionales. Se destacan las judías, los embutidos, el chocolate, los emblemáticos higos de Candeleda, entre otros.

Entre algunos de los platos más representativos de las mesas abulenses se destacan: el Chuletón de Ávila, las Judías del Barco y las Patatas Revolconas. A éstas les siguen: el hornazo, el lomo y huevo, el bollo de pan relleno de chorizo y las mollejas de ternera.
Los postres y platos dulces son deliciosos, especialmente la pastelería. Es muy famosa la tarta monjil, con su sabor típico a almendra y las emblemáticas Yemas de Ávila.
De los conventos de la zona se han heredado las recetas de las mejores creaciones de la pastelería. Los turistas que se hospedan en alojamientos rurales seguramente podrán probar las deliciosas rosquillas, bizcochos y yemas tradicionales.
Foto 1 vía:restaurantelacorona
Foto 2 vía:katieprofunda
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