Uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, y uno de los sitios de visita obligada para todos los turistas que se acercan a Ávila, es la ermita de Nuestra Señora de Sonsoles.
Emplazado en una colina a 5 kilómetros de Ávila y rodeado de unos preciosos jardines, este santuario guarda la imagen de la llamada Virgen de Sonsoles, de gran devoción entre todos los abulenses. La ermita contiene además un cocodrilo disecado de más de tres metros, ofrenda que, según cuenta la leyenda, trajo un abulense desde África a la virgen por haberle salvado de las garras del animal.
La fiesta grande del santuario es el primer domingo de Julio, día en el que se celebra una grán romería y en el que la Virgen sale de procesión para la alegría de todos sus devotos.

A la ermita se puede acceder bien por carretera siguiendo la N-108, o por un lugar que los abulenses llamamos el “Atajo“, un camino ideal para subir a la ermita dando un paseo, andando o en bicicleta, que sale desde la Avenida de la Juventud.
Además, una vez hemos disfrutado de la magnifica vista que nos ofrece el santuario, podemos sentarnos a descansar y a refrescarnos en el restaurante que lleva su mismo nombre, donde podemos disfrutar de algunos platos de la gastronomía de la zona.
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